martes, 19 de junio de 2012

Tomate frito Kikí

Dedicamos este nuevo post a uno de esos fondos de armario que todo el mundo tiene necesariamente en su despensa.

Sin embargo, estoy convencido que muchas de esas salsas de tomate están plagadas de conservantes y cualquier sabor que recuerde remotamente al tomate es pura coincidencia; a ver si arrojamos un poco de luz aunque sea a costa de rascarnos algo más el bolsillo.

La alternativa a la conserva es afanarse en preparar una salsa casera de tomate, condimentada al gusto y congelarla para hacer uso de ella en función de nuestras necesidades aunque si hablamos de Kikí, las posibilidades de superarlo son mucho más reducidas.

Hace dos o tres años que lo descubrí en las estanterías del Club del Gourmet de El Corte Inglés, y desde entonces, a pesar de tener también algunas otras marcas (quizás hable de ellas en posts futuros...), ésta nunca falta. Además, ahora se encuentra en cualquier tienda de alimentación con un mínimo de pretensiones.

Elaborados en Valencia, con profundo sabor a tomate, textura casera (con trozos, evitando esos triturados industriales) y con sólo un par de pegas fácilmente solucionables; punto tirando a soso y ligero exceso de aceite de (buen) aceite de oliva que en ningún caso ensombrecen el resultado final.

Imagino que la excelente acogida les ha llevado a ampliar la gama (en aceite de girasol, con cebolla,...) y realizar algunos derivados como la salsa bolognesa aunque en este último caso, una buena carne picada y salteada, a la que se añade un Kikí "normal" arroja un resultado muy superior.

Tomen nota, elijan su básico y pruébenlo en preparaciones tan clásicas como una pasta simplemente cocida (al dente, por supuesto) o como base de cualquier salteado en un wok o...

Que ustedes lo disfruten.

@ladespensadeJAC

martes, 5 de junio de 2012

Mollete de Antequera

Después de días duros, cargados de actividades no siempre placenteras, intentamos volver a coger el pulso a esta humilde ventana al mundo gastronómico.

Precisamente esa falta de tiempo me he hecho renunciar temporalmente a una de las actividades que más me divierten en Madrid; la búsqueda del desayuno perfecto capitalino. Si tengo que pronunciarme, prefiero un buen desayuno salado a un magnífico desayuno dulce. Cuestión de gustos y manías personales.

Como no hay mal que por bien no venga, en una de esas extenuantes jornadas, di por casualidad con uno de los mejores y sencillos desayunos que un servidor haya probado jamás y además, en casa. Brujuleando en esa tienda que tanto me gusta y de la que muchas veces he hablado como es el Delicatessen de Hermanos Peña (nota a mis amigos y conocidos tenderos, por si les sirve de idea; una cata improvisada de vinos y productos como la que todos los sábados hacen en este local, multiplica con creces el gasto medio) encontré la zona de panadería molletes de Antequera, pequeñas piezas de pan redondas, blancas (tengo predilección por las masas poco cocidas), aparentemente esponjosas... El impulso fue inmediato y los molletes fueron irremediablemente a la cesta.

La combinación estaba cantada; dúo de paletilla ibérica de 5J y Joselito, tomate Raf rallado, aceite virgen extra Castillo de Canena y una pizca de sal. Con el pan ligeramente tostado y atemperado en sartén la cosa no podía salir mal. Y no salió mal. El resultado fue simplemente brutal y una de las mejores primeras comidas del día que jamás haya tomado.

Desde entonces, siempre lo busco (no siempre hay) y les recomiendo que hagan lo mismo y si conocen más panaderías o tiendas donde hacer acopio lo compartan en este foro.

Así, cualquier empieza el día con una sonrisa.

@ladespensadeJAC