lunes, 7 de mayo de 2012

Sobrasada

Un reciente viaje por tierras mallorquinas y menorquinas, me hizo caer en la cuenta de lo olvidado que tenemos un producto sublime (aunque sea poco refinado) en muchas zonas de la península.

Quizás es por la mediocridad de mucha de las sobrasadas a la venta, cargadas de conservantes (e imagino que colorantes), quizás por la falta de cultura y creatividad a la hora de tomar este producto, el caso es que no es fácil encontrar sobrasada en alguno de los platos disponibles en las cartas de nuestros restaurantes.

Difícil una versatilidad mayor cuando en apenas unos días en las islas la he tomado sola a la hora del desayuno (acompañada de un buen pan "torrat"), en un contundente plato de patatas con crema de huevo frito y sobrasada o en un contundente guiso de cordero. Uno de los pocos restaurantes capitalinos que se atreven con ella son Viridiana o el nuevo restaurante "clandestino" de Andrea Tumbarello, en ambos casos (cosas de cocineros que pasan de un local a otro) en unas lentejas con curry, sobrasada y cangrejo real.

La sobrasada puede ser de cerdo blanco o mejor aún, de cerdo negro mallorquín, siempre intensamente especiadas (sobre todo en lo referente al pimentón picante aunque también contiene pimienta blanca, orégano seco y demás hierbas aromáticas pero siempre sin conservante alguno en su elaboración).

Aún recuerdo que hace algunos años pudo elaborar algunas con mis propias manos en una matanza en el norte de la isla mallorquina, intentando añadir un magnífico pimentón picante de la Vera, que gentilmente rechazaron los payeses que nos acompañaban por "poco picante" en detrimento del suyo propio y autóctono (desconozco de dónde lo obtuvieron).

Sirva este post para animarles a que la incluyan en su dieta (con moderación, eso sí) y si conocen alguna receta original o algún establecimiento en Madrid donde adquirirla con suficientes garantías, no dejen de compartirlo.

@ladespensadeJAC