miércoles, 25 de enero de 2012

Pasta Won Ton: haciendo Dim Sum

Continuamos en enero y por tanto, seguimos de dietas depurativas de cuerpo y bolsillo. Que nos contengamos no significa que traicionemos nuestros principios gastronómicos y nos lancemos sin remisión hacia las mediocres ofertas que pueblan los lineales de las grandes superficies.

En este caso, por apenas dos euros más algunas "sobras" de pollo o ternera, que se pueden tunear adecuadamente con algunos chiles y alguna verdura fresca en crudo somos capaces de solucionar la cena de un par de días de una familia de cuatro personas.

Las pasta Won Ton se vende congelada y bastan unos minutos para que las finas obleas ligeramente enharinadas (para que no se peguen) tomen temperatura ambiente y estén listas para ser manipuladas.

No hace falta tener las manos de un cirujano para hacer unos saquitos más o menos ortodoxos (juzguen ustedes los de la foto) que preparados al vapor durante 4 o 5 minutos nos convierten en un experto en cocina cantonesa.

Para una óptima preparación es ideal una cesta de mimbre que es capaz de condensar el vapor en el interior (barata y disponible en sitios como Casa) pero para probar y coger afición nos sirve con un simple colador colocado sobre (no dentro) un cazo de agua hirviendo (no olviden colocar una hojas de lechuga en el fondo del colador para que la pasta no se pegue) y esos minutos antes indicados de espera.

Si les sirve como inspiración, a mi me encantan rellenos de unos simples berberechos de lata cuyo jugo reduzco de manera intensiva, añado algo de soja y picante, y disfruto a modo de "dip" con los dim sum recién hechos.

Dense una vuelta por sitios como Tokio Ya o La Tienda de Miya en el Mercado de Chamartín, háganse con un paquete, empiecen a experimentar y que ustedes lo disfruten.







miércoles, 11 de enero de 2012

El te de Sans & Sans

"Ya pasó". Eso es lo primero que me vino a la cabeza el pasado día 7 después de un mes de gastronomía intensiva (y extensiva).

Es momento de respirar, coger fuerzas y recuperar ilusiones así que comenzamos el año con un producto poco calórico que contribuye a ese proceso de "regeneración" casi obligado que se produce sistemáticamente todos los comienzos de año. Hablamos de té.

Siguiendo con ese afán de "dar a conocer", no voy a hacer ninguna tesis sobre orígenes, tipos, modos y tiempos de preparación, porque eso es un mundo y seguramente no soy el más indicado para elaborar teoría alguna. Sin embargo y a pesar de la multitud de marcas y tiendas que versan en exclusiva sobre el té, Hace un par de años pude probar por primera vez los tés de Sans & Sans y desde entonces paro en su tienda de la Avenida Diagonal cada vez que piso Barcelona.

Me gusta gran variedad por países (India, China, África,...) y por supuesto, su calidad, pero me gusta sobre todo el empaquetado individual al vacío y la posibilidad de seleccionar pequeñas cajas con doce opciones distintas en las que probar y elegir, sin estar obligados a comprar cantidades que irremediablemente se secan en nuestras despensas perdiendo la frescura y calidad iniciales.

No es fácil encontrarlo fuera de las dos tiendas propias de la Ciudad Condal, salvo en puntos "gourmet" como Embassy en Madrid o incluso probarlo en restaurantes como El Paraguas y sobre todo, El Bohío, lugar donde los probé por primera vez.

Prueben, comenten y disfruten de un comienzo de año gastronómico relajado, que tenemos muchos meses de productos más contudentes por delante.