domingo, 16 de diciembre de 2012

Tarta Sacher

Estamos en fechas navideñas y este postre, por tradición familiar, es algo que no falta en alguna de las comidas señaladas.

Sin embargo y gracias al viaje a Viena de hace unos días, pude probar "el original". Imagino que el volumen actual, que supera las 300.000 unidades anuales ha obligado a incidir mucho en aspectos como la conservación en detrimento del sabor, pero aún así, degustar una (o varias) porciones, siempre acompañadas de nata, en alguno de los cafés del Hotel Sacher, es directamente impagable.

Casi doscientos años de historia acompañan a una receta que se basa en el bizcocho con chocolate, la mermelada de albaricoque en el centro y rodeando la tarta antes de cubrirla completamente con chocolate negro.

Debido al registro de la propiedad intelectual, sólo es posible tomar la auténtica en el hotel homónimo aunque salvando la denominación, se puede probar también en el magnífico y vecino Demel, cuya visita, aunque sólo sea para contemplar la pléyade pasteleros trabajando en directo en su obrador, merece la pena. A mí me fue imposible hacerme con una mesa pero eso no fue óbice para disfrutar un rato con la observación del trabajo de batir y amasar, mientras el olor a mantequilla y chocolate invadía el ambiente.

También es posible encontrar una buena variante en la tarta Imperial del Café Imperial, aunque en este caso se prescinde de la mermelada y el chocolate negro deja paso al chocolate con leche. Sea como fuere, otra buena opción para los más golosos.

Como ir a Viena requiere de cierta planificación ( y presupuesto), dos opciones en Madrid; la primera, pedirla por internet con unos costes de envío relativamente asequibles, sobre todo para las unidades de mayor tamaño o pasarse por la pastelería V de Viena en el Mercado de San Miguel.

Si prueban éstas u otras, cuéntenlo por aquí y mientras tanto, ¡Feliz Navidad Gourmet!.

@ladespensadeJAC


domingo, 25 de noviembre de 2012

Salazones: pulpo seco, tonyina de sorra (ventresca de atún)...

Revisando entradas antiguas del blog veo el número de visitas del primer post de salazones y aprovechando aun par de visitas levantinas en la últimas semanas, aprovecho para volver sobre el tema.

Me fascina el pulpo seco que he tomado en barras y restaurantes tan notables como el granadino Bar FM  o el El Faralló en Denia. Convenientemente "achicharrado" en la plancha o brasa y aderezado después con el mejor aceite de oliva virgen extra, es una tentación a la que es difícil resistirse.

Sin embargo, he de reconocer que la ventresca de atún en salazón era un gran desconocido para mi...hasta hace unos días. Brujuleando de nuevo por el Mercado Central de Valencia paré en un puesto de salazones artesanales en el que no había reparado hasta el momento y allí lo encontré. Con el aspecto y las explicaciones de elaboración del amable tendero, me fue imposible resistirme a hacer buen acopio de algunas piezas. Sólo el precio (150 euros/kilo) me previno de hacerme con varios kilos.

El puesto en cuestión es Salazones Moixamer y además de los salazones mencionados pueden encontrar todo lo que imaginen; maruca, mojama,...Si esto no es suficiente, no olviden que el Mercado Central de Valencia ha ganado aún más atractivo en las últimas semanas con la apertura del Central Bar de mi apreciado Ricard Camarena y en el que hacer una pausa entre compra y compra adquiere una nueva dimensión. Ostras, sepionets, croquetas, ensaladilla,...una carta de vinos por copas razonable. Imposible resistirse.

Otra alternativa para adentrase en el mundo del salazón y uniéndome desde aquí a las felicitaciones a la tercera estrella Michelín concedida, es el restaurante de Quique Dacosta,  donde destaca la importancia de los salazones en la vertebración de sus dos menús-degustación, especialmente la sensacional semisalazón de bonito, elaborada por ellos mismos y que acompaña un amplio repertorio cortada y preparada con todo el ritual necesario a la vista del comensal.

Sea donde fuere, no dejen de probarlos y compartirlo por aquí.

@ladespensadeJAC



domingo, 28 de octubre de 2012

Petra Mora

Me gustan los mercados y me gustan las tiendas de alimentación, cualesquiera que sea su ubicación y aspiraciones ya que casi siempre se encuentran cosas interesantes aunque haya que escarbar entre sus estanterías.

Reconozco igualmente que en Madrid el Mercado de la Paz no era mi favorito ya que siempre encontraba que le faltaba "algo".

Pues bien ese "algo" es una tienda como la de Petra Mora, ubicada justo enfrente de la entrada de la calle Ayala y que creo aporta una vida especial a esa manzana copada por el Mercado, la tienda de referencia y sitios magníficos donde tomar el aperitivo como Jurucha (una debilidad, aunque sé que su barra genera opiniones encontradas) o el Lago de Sanabria y en los que completar una magnífica mañana de "sábado gastronómico", como yo hice la pasada semana.

Volviendo al objeto del post, Petra Mora es una magnífica idea fruto de la colaboración, según me comentaba Carlos Maribona, entre Jesús Domínguez (y sus hijas), hermano del diseñador Adolfo Domínguez (que ya tenían una finca en la provincia de Zamora de la que obtener carnes y derivados) y de Mikel Zeberio, asesor en la búsqueda de productores diversos de calidad alta (o media-alta) que han sido posteriormente etiquetados como marca propia y que conforman la razonable oferta de la tienda.

En una primera visita, y siguiendo criterios de muestreo aleatorio (es decir, lo que veía con buena pinta, a la cesta) me hice con embutidos como el fuet a la cerveza negra (algo falto de curación) o la presa ibérica embuchada (idem), las magníficas (y caras) anchoas especiales, el rabo de toro en lata, el conejo escabechado, algunos quesos, snacks y demás golosinas a las que es difícil resistirse.

No sé si el modelo de negocio será un éxito (la venta online debe ayudar) pero reconozco que a mi gustaría ver otros Petra Mora distribuidos por la ciudad y que en sí crearan o aumentaran el interés gastronómico de determinadas zonas.

Ahora que se acerca el fin de semana, ya saben y que ustedes lo disfruten.

@ladespensadeJAC


miércoles, 10 de octubre de 2012

La Ruta del desayuno (I): La Garriga

Como ya les avanzaba hace unos día, ampliamos el alcance de los post a sitios destacables en los que llevar a cabo la primera (y más importante) comida del día y del que rara vez he visto se preste atención en blogs especializados o en las redes sociales.

No se trata exclusivamente de descubrir sitios sino de reflejar que además de su utilidad como tiendas, restaurantes o bares, son también una opción para comenzar con buen pie la jornada.

Empezamos con La Garriga, cuya tienda en los aledaños de la Plaza de Cuzco se ha visto completada desde este verano con un nuevo hermano en la calle Serrano (y que aún no conozco).

Es quizás una de las mejores opciones que tenemos en la capital para comprar embutidos catalanes a buen precio, pero es aún mejor opción (en mi humilde opinión) para plantarse en la pequeña y generalmente atestada barra, a las 8.30 de la mañana con el ánimo de cargar pilas.

Son magníficas las chapatas con "pernil" o con longaniza, pero si ya han salido de la cocina, no se pierdan tampoco las croquetas o incluso opciones más contundentes como los canelones, acompañados de algún correcto cava por copas que siempre tienen disponible.

No es casualidad que Carlos Herrera declarara hace unos años su afición a utilizar este pequeño local como proveedor personal para rellenar sus tarteras y que utilizaba para evitar los efectos perniciosos de la infame comida que se sirve en la mayoría de las líneas aéreas y por supuesto, en nuestro AVE patrio.

Si aún no lo conocen, ya tienen un buen plan para un sábado por la mañana.

@ladespensadeJAC

martes, 25 de septiembre de 2012

Helados (II): Rocambolesc

Nos damos prisa y ahora que el verano ha llegado a su fin aunque no las temperaturas suaves, para acabar (de momento, dejamos en la recámara alguna otra dirección donde probar magníficos helados) con los post "fríos".

Vamos con el primer proyecto heterodoxo que los hermanos Roca afrontan en el mundo de la gastronomía; Rocambolesc. Con apenas unos meses de vida, esta pequeña heladería situada en el centro de Gerona Capital hacen que uno se sienta como Willy Wonka nada más traspasar el umbral de la puerta.

El proyecto, dirigido por el más peculiar de los hermanos (Jordi) y proclamado por acuerdo familiar (según palabras del propio Joan Roca) como el representante del triunvirato en foros, congresos y otras acciones diversas de marketing gastronómico, no podía estar dirigido a algo que no fuera el "mundo dulce" (Adrià dixit).

Como ya he dicho alguna vez, para mí es imposible no probar el helado de chocolate y así hice en este caso. Con una textura más propio de un semifredo y siempre acompañado por "toppings" adecuados a cada caso (en este caso, chocolate caliente, peta zetas y cookies) el resultado es magnífico, untuoso, con una percepción de buen chocolate difícil de igualar.

Por si fuera poco, también me aprovisioné de un impresionante y original helado de manzana asada (con mantequilla y manzana fresca), pero ahí no se acaba la cosa y además puede comprarse el kit para fabricarse uno mismo el "postre láctico" (uno de los postres icónicos del Celler de Can Roca) o hacer acopio de buenos caramelos con los que agasajar a la familia.

Aunque en Gerona hay suficientes buenos restaurantes en los que disfrutar de una experiencia gastronómica, desde este verano este Rocambolesc es mi dirección de referencia para un "post-Celler" donde comentar la jugada y estirar en forma de recuerdos dulces las magníficas experiencias allí vividas.

Pruébenlo y cuenten por aquí que les parece.

Mientras tanto, les anuncio que en próximos post ampliaremos el alcance del blog destacando sitios en los que disfrutar la que es la comida más importante del día y que tan frecuentemente despreciamos.

En breve, "la Ruta del desayuno"...

@ladespensadeJAC

domingo, 2 de septiembre de 2012

Helados (I): Santini

Ya de vuelta y con resistencia a que se acabe el verano así que entre los días de calor que aún quedan y algunos post en la recámara, voy a intentar estirar la que es sin duda mi estación favorita; el verano.

Me gustan los helados aunque siendo más concreto debo decir que apasionan los helados de chocolate ya que la mayoría de las veces, éste es el sabor que elijo, así que entre que uno ya va teniendo añitos, los viajes que he podido hacer y la moda de "tops" y "ranking "vamos a hacer algunos post de los mejores helados (de la galaxia, que conste).

Empezando por el principio, el mejor helado de chocolate del mundo lo tomo en...Portugal y más concretamente en esa maravillosa población al norte de Lisboa que conforma el eje Cascais-Estoril. Hablamos de SANTINI. Cremoso, más bien un "semifreddo" que un helado propiamente dicho, sin conservantes y con profusión de cacao. Insuperables.

Un imprescindible en la zona con más de seis décadas de existencia. Santini llegó a su propia heladería tras cocinar para la familia real italiana y posteriormente convertirse en todo un clásico de las fiestas y "catering" (si podemos llamarlos así) que se celebraban en la zona en la década de los 60´s y principios de los 70´s en los que, aunque las viandas vinieran de Francia o fueran preparadas por los cocineros de la nobleza allí residente, siempre solían terminar los ágapes con helados Santini.

Hoy en día su valor sigue vigente y a pesar de tener actualmente "corner" en algunos establecimientos lisboetas, las enormes colas que se forman en el local de su propiedad sito en la Rua Valbom 28 merecen la pena si se conoce el resultado final.

Ya saben, si pasean por Lisboa y alrededores no dejen de probarlos, sobre todo ahora que aún quedan por delante algunas semanas de temperaturas suaves.

@ladespensadeJAC

miércoles, 18 de julio de 2012

Ventrescas de distintas añadas

A pesar de tener este post en la recámara desde hace un par de semanas, he dudado hasta el último momento si publicarlo o no dado que uno de nuestros críticos profesionales ha hecho algo parecido hace apenas unos días (les dejo descubrir quién...).

Sin embargo, aplicando aquello tan racional del "yo lo vi primero" y sobre todo, que este foro está muy lejos de ser profesional, me he decidido a publicarlo, coincida o no con la opinión de reconocidos popes de la gastronomía.

Gracias a la generosidad de María, del Restaurante El Oso en Madrid (y también de Esbardos) pudimos probar algo en lo que nuestros vecinos franceses son unos expertos pero en los que dentro de nuestras fronteras (incluido un servidor) nos queda mucho camino por recorrer; el consumo de determinadas conservas según la añada de envasado y siguiendo los consejos de momento óptimo de consumo.

En este caso lo hicimos con las conservas que a Pepe Villanueva (socio de El Oso y El Higuerón en Benalmádena) le envasan con su propio nombre los chicos de Conservas Nardín en el que se recogen claramente las fechas que antes les indicaba.

En este caso logramos hacernos con cuatro añadas consecutivas; 2008, 2009, 2010 y 2011. La evolución del pescado en la lata es clara, pese a lo que digan algunos. La evolución en la textura (más firme en los más antiguos) es diferente aunque obviamente la distinción implícita a cada una de las piezas envasadas también es relevante.

Al final, esa conjunción "pieza", textura, concentración de sabores, punto de sal...es la que hace que cada uno tenga su favorita y en el caso de las personas que me acompañaron en la experiencia fue dispar. Como curiosidad, el equilibrio perfecto yo lo encontré en la lata envasada en 2010.

Como estas conservas no están al alcance de todo el mundo lo que les propongo es que, si tienen un mínimo espacio en su despensa hagan acopio de algunas latas en años distintos y un día se animen a probarlas a la vez y replicar esta curiosa vertical. Seguro que descubren sabores, matices, y sobre todo, pasan un rato divertido (mejor que solos, en compañía de otros).

Que ustedes lo disfruten, pasen un buen verano, sigan alimentándose bien y nos vemos de nuevo en septiembre.

@ladespensadeJAC


martes, 19 de junio de 2012

Tomate frito Kikí

Dedicamos este nuevo post a uno de esos fondos de armario que todo el mundo tiene necesariamente en su despensa.

Sin embargo, estoy convencido que muchas de esas salsas de tomate están plagadas de conservantes y cualquier sabor que recuerde remotamente al tomate es pura coincidencia; a ver si arrojamos un poco de luz aunque sea a costa de rascarnos algo más el bolsillo.

La alternativa a la conserva es afanarse en preparar una salsa casera de tomate, condimentada al gusto y congelarla para hacer uso de ella en función de nuestras necesidades aunque si hablamos de Kikí, las posibilidades de superarlo son mucho más reducidas.

Hace dos o tres años que lo descubrí en las estanterías del Club del Gourmet de El Corte Inglés, y desde entonces, a pesar de tener también algunas otras marcas (quizás hable de ellas en posts futuros...), ésta nunca falta. Además, ahora se encuentra en cualquier tienda de alimentación con un mínimo de pretensiones.

Elaborados en Valencia, con profundo sabor a tomate, textura casera (con trozos, evitando esos triturados industriales) y con sólo un par de pegas fácilmente solucionables; punto tirando a soso y ligero exceso de aceite de (buen) aceite de oliva que en ningún caso ensombrecen el resultado final.

Imagino que la excelente acogida les ha llevado a ampliar la gama (en aceite de girasol, con cebolla,...) y realizar algunos derivados como la salsa bolognesa aunque en este último caso, una buena carne picada y salteada, a la que se añade un Kikí "normal" arroja un resultado muy superior.

Tomen nota, elijan su básico y pruébenlo en preparaciones tan clásicas como una pasta simplemente cocida (al dente, por supuesto) o como base de cualquier salteado en un wok o...

Que ustedes lo disfruten.

@ladespensadeJAC

martes, 5 de junio de 2012

Mollete de Antequera

Después de días duros, cargados de actividades no siempre placenteras, intentamos volver a coger el pulso a esta humilde ventana al mundo gastronómico.

Precisamente esa falta de tiempo me he hecho renunciar temporalmente a una de las actividades que más me divierten en Madrid; la búsqueda del desayuno perfecto capitalino. Si tengo que pronunciarme, prefiero un buen desayuno salado a un magnífico desayuno dulce. Cuestión de gustos y manías personales.

Como no hay mal que por bien no venga, en una de esas extenuantes jornadas, di por casualidad con uno de los mejores y sencillos desayunos que un servidor haya probado jamás y además, en casa. Brujuleando en esa tienda que tanto me gusta y de la que muchas veces he hablado como es el Delicatessen de Hermanos Peña (nota a mis amigos y conocidos tenderos, por si les sirve de idea; una cata improvisada de vinos y productos como la que todos los sábados hacen en este local, multiplica con creces el gasto medio) encontré la zona de panadería molletes de Antequera, pequeñas piezas de pan redondas, blancas (tengo predilección por las masas poco cocidas), aparentemente esponjosas... El impulso fue inmediato y los molletes fueron irremediablemente a la cesta.

La combinación estaba cantada; dúo de paletilla ibérica de 5J y Joselito, tomate Raf rallado, aceite virgen extra Castillo de Canena y una pizca de sal. Con el pan ligeramente tostado y atemperado en sartén la cosa no podía salir mal. Y no salió mal. El resultado fue simplemente brutal y una de las mejores primeras comidas del día que jamás haya tomado.

Desde entonces, siempre lo busco (no siempre hay) y les recomiendo que hagan lo mismo y si conocen más panaderías o tiendas donde hacer acopio lo compartan en este foro.

Así, cualquier empieza el día con una sonrisa.

@ladespensadeJAC



lunes, 7 de mayo de 2012

Sobrasada

Un reciente viaje por tierras mallorquinas y menorquinas, me hizo caer en la cuenta de lo olvidado que tenemos un producto sublime (aunque sea poco refinado) en muchas zonas de la península.

Quizás es por la mediocridad de mucha de las sobrasadas a la venta, cargadas de conservantes (e imagino que colorantes), quizás por la falta de cultura y creatividad a la hora de tomar este producto, el caso es que no es fácil encontrar sobrasada en alguno de los platos disponibles en las cartas de nuestros restaurantes.

Difícil una versatilidad mayor cuando en apenas unos días en las islas la he tomado sola a la hora del desayuno (acompañada de un buen pan "torrat"), en un contundente plato de patatas con crema de huevo frito y sobrasada o en un contundente guiso de cordero. Uno de los pocos restaurantes capitalinos que se atreven con ella son Viridiana o el nuevo restaurante "clandestino" de Andrea Tumbarello, en ambos casos (cosas de cocineros que pasan de un local a otro) en unas lentejas con curry, sobrasada y cangrejo real.

La sobrasada puede ser de cerdo blanco o mejor aún, de cerdo negro mallorquín, siempre intensamente especiadas (sobre todo en lo referente al pimentón picante aunque también contiene pimienta blanca, orégano seco y demás hierbas aromáticas pero siempre sin conservante alguno en su elaboración).

Aún recuerdo que hace algunos años pudo elaborar algunas con mis propias manos en una matanza en el norte de la isla mallorquina, intentando añadir un magnífico pimentón picante de la Vera, que gentilmente rechazaron los payeses que nos acompañaban por "poco picante" en detrimento del suyo propio y autóctono (desconozco de dónde lo obtuvieron).

Sirva este post para animarles a que la incluyan en su dieta (con moderación, eso sí) y si conocen alguna receta original o algún establecimiento en Madrid donde adquirirla con suficientes garantías, no dejen de compartirlo.

@ladespensadeJAC




jueves, 19 de abril de 2012

Perrechicos

Empezó la temporada. El pasado sábado tuve ocasión de comprar en Gold Gourmet los primeros perrechicos o xixas de la temporada.

Como hablaba con Luis Pacheco, "hay que quitarse el capricho" y qué razón tenía ya que estos primeros perrechicos de la temporada se cotizan a 150 euros el kilo, aunque según me explicaba, en las próximas semanas el precio se rebajará considerablemente. En este caso eran ejemplares pequeños y perfectamente limpios por lo que no es muy difícil imaginar el ingente esfuerzo y tiempo que conlleva recoger una cantidad suficiente que poner a la venta. Si les sirve de consuelo estos primeros ejemplares de la temporada han estado otros años por encima de los 200 euros el kilo. Será la crisis...

Efectivamente, estaba de capricho y es que aún recordaba los que la temporada pasada pude tomar en el Restaurante Elkano, a la parrilla. Maravillosos.

Como uno no tiene brasas disponibles en la cocina e ignorando los consejos de algunos cocineros de prepararlas en revuelto (sinceramente, me parece una pena), decidí prepararlas levemente salteadas con mantequilla (beurre noisette), como alternativa al aceite de oliva que creo da demasiada acidez cuando el objetivo es aportar apenas una grasa y respetar al máximo el fresco sabor a sotobosque de la seta. Algo de sal al final y a tomarlas solas, nada de restarles protagonismo como guarnición. Tremendas.

Si les apetece la idea no se lo piensen mucho (a pesar del precio) ya que la temporada dura apenas hasta junio y si encuentran otros sitios (y otros precios) donde comprarlas no dejen de compartirlo.

@ladespensadeJAC

lunes, 26 de marzo de 2012

Piparras

Después de algunos productos "envasados" volvemos a hablar de productos frescos y además de estacionalidad muy limitada. Hace justo un año traíamos a estas líneas los guisantes lágrima y ahora volvemos a apuntar al norte con las piparras.

En conserva, siempre con la etiqueta de "eusko label", son un magnífico acompañamiento de cualquier contundente plato de legumbres, dándole el contrapunto fresco, ácido y crujiente a una fabada, unas lentejas o unas judías con perdiz.

Sin embargo y aunque mucho más difíciles de encontrar, son frescas como más me gustan, como aperitivo y preparadas a lo "Martín Berasategui"; piparras bien limpias (y secas), sumergidas 20 segundos en aceite caliente (aunque no humeante) y tras pasarlas por papel absorbente, tomarlas de aperitivo (como si fueran pipas) acompañadas de su champagne favorito.

Me hice con ellas en uno de esos puestos que me fascinan en los soportales exteriores del Mercado de la Brecha de San Sebastián, por lo que no puedo darle esta vez muchas más referencias de compra. Les confirmo que no es fácil hacerse con ellas en fruterías de Madrid pero si el antojo es irrefrenable, acódense en la barra de la Taberna Laredo y quítense el antojo.

Si tienen más pistas, no dejen de compartirlas y mientras tanto (si las encuentran), que ustedes las disfruten.

@ladespensadeJAC


lunes, 12 de marzo de 2012

Más pan...

Como les decía en el post anterior, ya que estamos con las manos en la masa seguimos hablando de pan.

Hasta hace unos años encontrar un pan de calidad en Madrid era tarea poco menos que imposible, algo que era más palpable "por comparación" y me hacían más duros los retornos a la realidad de viajes a cualquier provincia de Castilla León o Portugal donde la calidad media del pan que tomaba estaba a años luz del nuestro.

Esta tendencia por fortuna ha cambiado aunque siendo justos, no es oro todo lo que reduce y los excesos marquetinianos y decoradores de pro han intentado enmascarar el problema, quedándose en los mostradores en vez de entrar en el obrador.

No hace mucho descubrí uno de los mejores panes que actualmente podemos degustar (y comprar) en Madrid; Madre hizo Pan.

Hecho de manera artesanal en Los Molinos (Madrid), usando harinas de buena calidad, masa madre (como su propio nombre indica) y preparado en piezas de gran tamaño (1kg. normalmente), van poco a poco extendiendo su red de distribución en Madrid: al "corner" de Gold Gourmet (ojo que los fines de semana las existencias vuelan) súmenle una pequeña tienda llamada Vinicius (Zurbano 54, Madrid) dónde el pan ocupa un espacio preferente (aunque no dejen de probar sus empanadas, sandwiches de miga,...).

Si por algún motivo no tienen a mano ninguno de estos locales, pueden encontrar también panes de calidad notable y elaboración propia en La Magdalena de Proust, en Harina, en The Old Bakery o en el "it place" Mama Framboise.

Dejo para el recuerdo Pan & Cake aquella fantástica panadería-pastelería que para mí sí que fue la mejor mientras duró y nos guardamos en la recámara alguna otra dirección secreta que desvelaremos en el futuro.

Que ustedes lo disfruten

@ladespensadeJAC

domingo, 26 de febrero de 2012

El pan de molde de Cala Millor

Difícil vivir al margen del alimento objeto de este post. Si no es para desayunar será como parte de un aperitivo o mejor aún, sustento de un suculento sandwich a la hora de la merienda o incluso para una cena ligera: por un motivo u otro todos lo probamos varias veces por semana.

La I+D alimentaria ha aumentado sensiblemente la gama de variedades disponibles (con corteza, sin corteza, rústico,...) y aumentando exponencialmente las posibilidades de conservación sin mermas de calidad (por decir algo) aparentes.

Lo que la tecnología no ha corregido (realmente ha hecho todo lo contrario) es disminuir las artificiales humedades, los sabores gomosos cuando no la carencia absoluta de los mismos, confiando en disimularlas con otros productos a los que el pan sirve como base. Cosas del progreso, imagino.

Dentro de este inevitable mundo industrial aún es posible coger un desvío y probar algunos panes que evocan a sabores del pasado, al de las panaderías y pastelería de barrio que poblaban nuestras infancias antes de que llegaran "los frescos del barrio".

El pan de Cala Millor (la situada en la calle Fermín Caballero 70 de Madrid es la que yo conozco), comprado en bloque y cortado allí mismo si se desea tiene sabor a buen pan, textura firme y un solo y bendito defecto; su periodo de conservación es realmente reducido por lo que es deseable dar buena cuenta de él a toda velocidad. No les será difícil.

Si por un casual les resulta complicado acceder al mismo, un par de alternativas que no desmerecen y siempre preferibles a cualquier marca comercial: el de pastelerías Vait, cortado bien grueso y con una textura que lleva a una agradable separación de la corteza y la miga a poco que lo calentemos y el de Pastelerías Alemany (aunque creo que han reducido su cadena de pastelerías al mínimo deshaciéndose de las sucursales de Tres Cantos y la calle Mesena) también de Madrid (y alrededores).

Ya saben, pruébenlos y si conocen alguna alternativa no dejen de compartirla.

@ladespensadeJAC

domingo, 12 de febrero de 2012

Patatas fritas San Nicasio

Parece mentira que algo tan sencillo y tan arraigado a nuestra cultura popular sea algo que apenas encontramos con un mínimo de calidad. Hablamos hoy de nuestras apreciadas patatas fritas.

Solas o en compañía de otros (mejillones, boquerones en vinagre,...) son algo de lo que  parece  no nos cansamos nunca y si además, añadimos que su precio es perfectamente llevadero con esta tormenta que nos sobrevuela en forma de crisis, habremos conseguido la cuadratura del círculo.

Como les decía, resulta realmente complicado encontrarlas de calidad, tanto en bares (cuantas patatas rancias habremos sufrido como tristes acompañantes de unas cañas) o envasadas. El oligopolio que domina el mercado de los aperitivos (no merece la pena dar más detalles...) o los cuasinfinitos sabores creados mediante saborizantes químicos parecen haber aparcado las esperanzas de encontrar unas simples patatas fritas bien fritas, preferentemente en aceite de oliva.

Y como no todo estaba perdido, me encontré hace unos meses por casualidad con una bolsa de unas sobresalientes patatas fritas San Nicasio. Patatas españolas, fritas en aceite de oliva virgen extra y aderezadas con sal del Himalaya (no estaría de más corregir al alza el punto de sal), de corte grueso, textura firme y adictivo crujiente. Creo que no hace falta decir más.

No es complicado encontrarlas en los establecimientos del Grupo Vips, en la tienda delicatessen de Hermanos Peña o en establecimientos de El Corte Inglés y por tanto, están fácilmente alcance de la mayoría.

Disfrútenlas en su próximo aperitivo casero y cuéntennos qué les parecen.

@ladespensadeJAC


miércoles, 25 de enero de 2012

Pasta Won Ton: haciendo Dim Sum

Continuamos en enero y por tanto, seguimos de dietas depurativas de cuerpo y bolsillo. Que nos contengamos no significa que traicionemos nuestros principios gastronómicos y nos lancemos sin remisión hacia las mediocres ofertas que pueblan los lineales de las grandes superficies.

En este caso, por apenas dos euros más algunas "sobras" de pollo o ternera, que se pueden tunear adecuadamente con algunos chiles y alguna verdura fresca en crudo somos capaces de solucionar la cena de un par de días de una familia de cuatro personas.

Las pasta Won Ton se vende congelada y bastan unos minutos para que las finas obleas ligeramente enharinadas (para que no se peguen) tomen temperatura ambiente y estén listas para ser manipuladas.

No hace falta tener las manos de un cirujano para hacer unos saquitos más o menos ortodoxos (juzguen ustedes los de la foto) que preparados al vapor durante 4 o 5 minutos nos convierten en un experto en cocina cantonesa.

Para una óptima preparación es ideal una cesta de mimbre que es capaz de condensar el vapor en el interior (barata y disponible en sitios como Casa) pero para probar y coger afición nos sirve con un simple colador colocado sobre (no dentro) un cazo de agua hirviendo (no olviden colocar una hojas de lechuga en el fondo del colador para que la pasta no se pegue) y esos minutos antes indicados de espera.

Si les sirve como inspiración, a mi me encantan rellenos de unos simples berberechos de lata cuyo jugo reduzco de manera intensiva, añado algo de soja y picante, y disfruto a modo de "dip" con los dim sum recién hechos.

Dense una vuelta por sitios como Tokio Ya o La Tienda de Miya en el Mercado de Chamartín, háganse con un paquete, empiecen a experimentar y que ustedes lo disfruten.







miércoles, 11 de enero de 2012

El te de Sans & Sans

"Ya pasó". Eso es lo primero que me vino a la cabeza el pasado día 7 después de un mes de gastronomía intensiva (y extensiva).

Es momento de respirar, coger fuerzas y recuperar ilusiones así que comenzamos el año con un producto poco calórico que contribuye a ese proceso de "regeneración" casi obligado que se produce sistemáticamente todos los comienzos de año. Hablamos de té.

Siguiendo con ese afán de "dar a conocer", no voy a hacer ninguna tesis sobre orígenes, tipos, modos y tiempos de preparación, porque eso es un mundo y seguramente no soy el más indicado para elaborar teoría alguna. Sin embargo y a pesar de la multitud de marcas y tiendas que versan en exclusiva sobre el té, Hace un par de años pude probar por primera vez los tés de Sans & Sans y desde entonces paro en su tienda de la Avenida Diagonal cada vez que piso Barcelona.

Me gusta gran variedad por países (India, China, África,...) y por supuesto, su calidad, pero me gusta sobre todo el empaquetado individual al vacío y la posibilidad de seleccionar pequeñas cajas con doce opciones distintas en las que probar y elegir, sin estar obligados a comprar cantidades que irremediablemente se secan en nuestras despensas perdiendo la frescura y calidad iniciales.

No es fácil encontrarlo fuera de las dos tiendas propias de la Ciudad Condal, salvo en puntos "gourmet" como Embassy en Madrid o incluso probarlo en restaurantes como El Paraguas y sobre todo, El Bohío, lugar donde los probé por primera vez.

Prueben, comenten y disfruten de un comienzo de año gastronómico relajado, que tenemos muchos meses de productos más contudentes por delante.