domingo, 10 de abril de 2011

Salchichón vela Joselito

Aunque parezca extraño, uno nunca ha sido especialmente forofo de las chacinas, si dejamos aparte y consideramos como tal, nuestro bendito jamón de cerdo ibérico.

Practicando un jamon-centrismo absoluto, difícilmente caía en la tentación de comprar o probar una buena caña de lomo, algún chorizo "premium" o una de esas excelentes sobrasadas de cerdo negro mallorquín que tienen tantos devotos. Mientras exista el jamón (decía para mis adentros), le profesaremos admiración absoluta.

Y así fue hasta que hace no muchos años me pusieron en la pista de uno de esos productos de culto que bien me hizo cambiar de opinión y romper mi imperturbable fidelidad "jamomeril". Ese producto no es otro que el salchichón vela de Joselito (qué otro productor podría ser...).

De limitadísima producción, apenas un puñado de miles de kilogramos, una gran parte se los reserva el alma mater para uso, disfrute y distribución a su antojo, siendo la cantidad finalmente puesta a la venta prácticamente testimonial y por tanto, difícil de encontrar.

De diámetro mínimo, el tiempo de curación es más corto de lo habitual (3-4 meses) y por tanto, una auténtica adicción difícil de evitar una vez que se ha abierto uno, comenzamos a lonchearlo (no demasiado fino, por favor) y comprobamos la fantástica textura de su carne, la ligereza del adobo y sobre todo, la enorme calidad de la grasa de los ejemplares ibéricos utilizados que hace que se funda nada más entrar en contacto con nuestros dedos.

Como les decía, complicado encontrar puntos de venta pero no se asusten que para eso estamos y además, aprovechen estos soleados días para arrojarse a la calle en su búsqueda justo ahora que acaba de ponerse a la venta la producción de la última matanza. Mucho me temo que en apenas unas semanas las unidades puestas a la venta se habrán esfumado.

Ya saben, si no quieren dejar pasar un año más, dirijan sus pasos hacia Gold Gourmet y rueguen a David que les venda alguno o bien pongan rumbo hacia Hermanos Peña en el Mercado de Chamartín a ver si hay más suerte.

Una última posibilidad y complementaria de lo anterior es hacer parada y fonda en una de esas barras de lujo de Madrid como es Jota Cinco donde gracias a la vinculación familiar de su propietario con Joselito, podrán, convenientemente acodados, degustarlo acompañado de alguna de las interesantes referencias que alberga su carta de vinos Generosos.

No esperen y que ustedes lo disfruten.